Los textos de Bracamonte
Los textos de Bracamonte

Los textos de Bracamonte

Gustavo Sánchez Zepeda

Los textos de Gustavo Bracamonte no son bellos. Nos hablan de la muerte; pero no de la muerte abstracta, aquella que existe a lo lejos, en lontananza; la que levita con el arco iris y parece alejarse cuando nos acercamos.  Bracamonte nos habla de la muerte concreta, la que nos ha dado besos en la mejilla y se ha llevado a lo mejor de nuestra gente.

Los textos de Bracamonte canalizan el dolor colectivo y personal.  Varios son personales, donde se duele por la ausencia de vidas de su entorno cercano; pero también se duele con dolor de patria, no con ese patriotismo abstracto tan manido y manipulado-, sino con aquel que incluye a personas concretas, reales, que son más que símbolos, son patria.

Los textos de Bracamonte son testigos de nuestro tiempo.  En un país donde se invisibiliza la pobreza, el hambre, la injusticia; la ausencia de educación, de salud, de oportunidades y también las enormes brechas (aparentemente insalvables) que impiden su desarrollo.  En este momento histórico, está el poeta para empalabrar la denuncia.

Los textos de Bracamonte impiden sepultar el olvido.  En un país donde la superestructura tiene como objetivo borrar la historia reciente para sepultar el recuerdo de la guerra interna; esto no es nuevo.  Recordemos que se disfrazó la conquista de América como descubrimiento, la desaparición de las culturas ancestrales como proceso de educación, las antiguas masacres de pueblos originarios como culturización, el genocidio como lucha por la libertad y contra el comunismo.  La historia la escriben los vencedores, pero justo ahí está el poeta para rescatar la memoria.

La poesía no tiene la obligación de ser bella, basta con ser poesía.